Kairós

Nada tiene sentido.

Todo cobra sentido



Bely es la persona más importante en mi vida (aparte de mi mamá) y la que más me ha impactado, además era mi compañera de aventuras.

Su voluntad es lo más fuerte que conozco. Por su voluntad sacó adelante a sus hijos y ellos a su vez se sacaron y nos sacaron adelante.

Bely trabajó desde los 5 años, su papá los despertaba a las 4 de la mañana y la llevaba al puesto del mercado y vendían verduras.

Escuché esa historias miles y miles de veces y ahora lamento que no la grabé en audio nunca. Lo único que tengo lo puse aquí: https://anchor.fm/aperitivo-podcast

Bely trabajó en una fábrica de chocolates, en un cine, en una fábrica de zapatos, lavó ajeno, tuvo una tienda de abarrotes y vendió refacciones para máquinas de lock stitcher.

Le robaron más de 3 veces su tienda y sobrevivió el cáncer de mama.

Insisto, no he conocido persona con más voluntad.



Recuerdo que tenía piernas muy fuertes, unos chamorros gigantes porque caminaba mucho.

Además de que comía muchas tortillas, me encantaba cuando me hacía taquitos dorados y frituras. Siempre había una coca de vidrio de medio litro en su tienda, veíamos muchas películas del Cine de Oro Mexicano, Libertad Lamarque, Pedro Infante, la viejita que siempre le hace de viejita, todos eran como nuestros compañeros de trabajo, diario los veíamos..

Siempre era la misma historia, alguien era pobre, alguien era rico, alguien estaba entre 2 amores, alguien no quería defraudar a sus padres, alguien tenia que guardar el honor. Pero en la historia de Bely, ella siempre era la que guardaba el honor. Era poco expresiva pero firme. Le gustaba sentirse orgullosa de sí misma y de sus principios.

Muchas veces olvidó que tenía que ser mamá, se identificó más con ser proveedora, con brindar la estabilidad económica para que los demás cosecharan.



La escuché cientos de veces contar como llegó a vender a gente que venía de lejos y que llegó a poder comprar varias casas. Se llenaba de orgullo decirlo, porque aunque de chiquita creció en la precariedad, vivió con todo lo que pudo y murió como una reina, no sólo porque pudo costear cuidadoras que la ayudaran sino porque alcanzó a tener tiempo para que sus hijos y nietos la acompañáramos, en su última lucha, porque ella nunca se rendía pero esta vez todos sabíamos que sería la última. Casi nos vuelve a sorprender pero su enfermedad esta vez le dio paz.



Bely tenía una sed insaciable por la vida, una apreciación por las cosas pequeñas así como por la fiesta. La coca cola fue su única adicción así como el gusto para hacer negocio. Era súper buena para hacer las cuentas, recuerdo que de chica jugaba a preguntarle, Bely, Bely, ¿Cuánto es 5 por 16 menos 33 entre 2? ¿Cuánto es 12x12 más 53 entre 3? Ella respondía cada vez y acertaba. Yo tenía que ver en la calculadora si acertaba jaja.



Hasta en sus últimas semanas, si escuchaba que hablábamos de algo de negocio, paraba las cejas, le brillaban los ojitos y daba un consejo muy acertado o se ponía dispuesta a escuchar y podías ver como en su mente estaba buscando contribuir con una solución. De sus últimos deseos eran que pusiéramos una vitrina y vendiéramos los triques que teníamos ahí.



Recuerdo que le encantaba salir a pasear, siempre quería ir a la calle. Le gustaba ver a las personas, ver a los árboles y las flores. Siempre decía, "Mira como Dios le hizo para hacer todo esto."


Pasó caminando y en su silla de ruedas miles de veces por el Arco de la Calzada y por el Templo de San Judas.

Algo que descubrí es que pensar que cada vez puede que se muera tu abuelita tiene sus ventajas porque aunque lloré mucho estos últimos años, me esforcé por cada momento hacerlo memorable. La llevé al Museo de Historia, al cine VIP, a los cafés de Mariano Escobedo, al Ballet Folklórico, a una Hacienda, a conciertos, hasta organizamos uno privado con una amiga.

Me dio mucho orgullo sentirme como una buena nieta, ya que para mí fue la mejor abuelita. Sentía que quería corresponderle todo el honor con el que ella se había comportado. De ella aprendí a tener sentido de orgullo, por el esfuerzo, por el trabajo, por la satisfacción de lograr algo a través de la perseverancia.

La mayor parte de su vida tenía un temple algo serio, algo endurecido por la vida, decía que no creía en el amor, pero todo lo que hacía era una manifestación de amor y para mí y mis primos, ella nos parecía muy tierna y graciosa. Siempre fue paciente conmigo, me ayudaba en mis tareas y me compraba todas las papas y frituras que quisiera.



Para mí Bely era la más valiente, la más fuerte, la más luchona, más tarde aprendí que también tenía miedos. Tenía miedo a andar en bici, a nadar, a morir.


Recuerdo que hubo un tiempo cuando sabíamos que le molestaba que habláramos mal de la iglesia católica. Ella atribuyó mucho de su éxito a la gracia de Dios ya que veía como a muchos de sus contemporáneos no corrieron la misma suerte que ella así que buscó ayudar en las colectas de la Iglesia, también porque uno de sus hijos era parte de una congregación. ¡Hasta se fue a Kenia de misiones con él! Creo que fue de los mejores momentos de su vida.



Aunque se comportaba con mucho orgullo y confianza, y en veces algo de soberbia, siempre mantuvo mucha humildad porque sabía que todo era gracias a Dios.

Uno pone y Dios dispone. No supo separar Dios y la Iglesia pero está bien porque se rigió bajo las leyes de Dios.


Muy rara vez la escuché hablar mal de alguien, excepto de mi abuelo quien murió cuando ella tenía 26 años y se quedó con 4 hijos, mi mamá apenas de 6 meses. Aunque pudiera estar molesta, nunca la escuché ofender a alguien con palabras, nunca decía groserías hehe.

Creo que en un punto, quería tener el control de muchas cosas, así que tomó decisiones algo unilaterales que se llegaron a sentir como una dictadura.


Aunque dicen que siempre fue muy ahorradora (tos tos, coda), al final siempre nos quería invitar un pan, un café, una nieve :)

Siento que no sabía cómo expresar amor así que buscó hacerlo a su manera. Igual yo no supe mucho pero yo sólo me preocupé en quererla. Mientras menos la quería la gente yo la quería más porque sentía que no veían lo que yo. Una mujer con miedo pero que aún así se presentaba. Una mujer que no sabía cómo expresar su amor, que no sabía cómo existir si no era trabajando.

Al final, creo se sentía desesperada y algo derrotada porque ya no podía hacer justo eso, ya no era de servicio y eso era lo que más le pesaba, no poder hacer lo que le gustaba. Podría decir que no encontró la vejez, pensaba que estaba enferma y que tenía que mejorar y como no se sentía mejor, se frustraba de seguir enferma. Pero no era enfermedad, Bely, era la vida, tomando su curso, haciendo caer las cosas por su propio peso, la vejez no perdona, hace que los músculos ya no se sientan fuertes como antes, que los huesos tiemblen y que la memoria falle, que los ojos fallen al leer y que ya no puedas seguir la idea de una película. Pero en su mente ella seguía pensando que tenía 50 años… se refería a otras personas de la tercera edad como viejitos, como si ella no fuera parte de ese club.



En sus últimos meses era como si fuera nuestra bebé, teníamos todos los cuidados de una. Le llevábamos su brazada, su chamarrita, algo blandito y dulce que pudiera comer. Buscábamos lugares apropiados para ella. Nuestra vida cambió pero no me molestó. Claro que yo no recibí el peso de la responsabilidad de cuidarla, fue mi mamá.

El mayor regalo que Bely me dio es el vivir en el presente y el apreciar las pequeñas cosas.

Ella se aferró a la vida con todo lo que tuvo, realmente quería vivir, y con eso me quedo, con esas ganas de vivir.



Siempre la voy a llevar conmigo porque heredé su sentido de orgullo, su ética de trabajo y su deseo de ser útil.

Bely descansa en paz, te aseguro que la gente te queremos mucho y tu vida fue un ejemplo de amor y una inspiración, ayudaste a muchas personas, tocaste muchas vidas. Aunque aún no tengo muchas cosas claras, creo que de eso se trata la vida, así que con todos los errores que tuviste, no te preocupes porque al final, si le atinaste, si supiste vivir al máximo y trascender.

Tu vida fue todo un éxito en todo sentido de la palabra. Fue mejor que todas las películas que vimos juntas de Pedro Infante y Libertad Lamarque y tuvo un final feliz.


Cada detalle me recordará a ti, tu esencia va a vivir por siempre.

25 de Nov de 2019




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