“Miss X”

Hay un momento exacto en la vida, sin precisar la edad, donde nos encontramos en el punto de evaluación. Donde de pronto, sin ninguna razón aparente, sabemos que ha llegado.

Porque hemos vivido asumiendo que mi yo de “X” años estaba destinada a ser tal o cual personaje. Algunos de nosotros no sabemos exactamente qué personaje era ese, a veces no sabemos ni siquiera a qué se dedica, si tiene este cuerpo, o si tiene este novio/esposo, hijos...

Pero ahora, como si siempre lo hubieras sabido, ha llegado el momento de evaluación. Y, con el perfil aún borroso, con la figura incompleta, Miss “X “años voltea a verte y te dice: “no somos la misma”.



Miss “X”, personaje exitoso, lo que sea que eso signifique, esa mujer a quien no conoces pero que con seguridad es una mujer de … ¿Grandes pasiones? ¿Grandes sueños? ¿De excelente cuerpo y mirada profunda? Experta en su área, tal vez rica, tal vez famosa, tal vez con un amor de película, tal vez sólo con la clara idea de que es lo que la hace feliz, aunque jamás logre sobresalir por ello. Ella te ve ahora con un poco de desdén, mucho más lejos que nunca.


Ese momento de la vida algunos lo llaman crisis de mediana edad. Probablemente sólo es la sensación de que te estas quedando atrás en la carrera con tus contemporáneos.

Sea cual sea al nombre o la razón, no queda más que reconocerlo. Jamás serás Miss X. Tal vez no te lo dices, tal vez es una idea que cruza vergonzosa por tu mente como cuando te sorprendes pensando en el ex que te rompió el corazón, y cambias rápido de pensamiento, no vaya a ser que seas consciente de que existió en tu vida.

Pero, si tienes la fortuna de rodearte de amigues que de hecho se hayan convertido en Miss X, no existe escapatoria. Es como si tus mejores amigas se hubieran casado con cada uno de los ex que te rompieron el corazón y ahora estuvieran cenando todos juntos y tú vas sola. No hay forma de no encarar a Miss X, todos tienen grandes historias y han dado forma a sus vidas alrededor de las cosas que les apasionan. Y te preguntas después de la cena ¿Cómo es posible que tu hayas llegado a X edad y aun no tengas ni la menor idea? Sabes cómo sobrevivir, pero no tienes ninguna pasión que sea la brújula de tu vida, y si la tuvieras no sabrías cómo encaminarla, cómo capitalizarla. Ya estas demasiado vieja para ser un prodigio por descubrir, demasiado joven para ser una leyenda incomprendida.

Así que tienes algunas opciones.

Empezar a rodearte de gente que no se haya convertido en nada, gente como tú, o gente que jamás haya conocido a Miss X, que Miss X para ellos haya sido vivir tranquilo en una vida sin grandes aspiraciones, lo cual los hace más felices de lo que tu jamás serás. Y este día debes perder el absurdo miedo a la mediocridad y decirte: tal vez yo nunca lo sea. Tal vez solo seré una persona promedio, con una vida promedio, con un ingreso promedio, con amigos interesantes, con pequeñas dosis de viajes o cursos o pasatiempos que apacigüen a Miss X.

O tal vez sólo te digas: “Niña, la vida no se acaba a los 35”.


Por Jocelyne Flores

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