Ya no quepo en una caja

Es sábado.

Un sábado tranquilo. Un sábado de limpiar y poner en orden a Florentina (después de haber visto el documental de. Asarte Moto sigo aquella teoría que todo es energía y aunque he aprendido a no apegarme a las cosas, a las realmente importantes procuro asignarles un nombre y hablarles como si tuvieran vida propia, en este caso, mi casa, ella es Florentina) . Sin prisas y sin itinerario establecido.

Desperté a las 8am, leí por una hora y me volví a dormir, desperté de nuevo a las 10, preparo algo de desayunar mientras la lavadora comienza su trabajo del día, para acompañar el desayuno elijo a mis Friends, me doy cuenta que tal vez nunca he visto los primeros episodios, así que decido arrancar desde el primero de todos los tiempos.

Toda el acompañamiento musical me provoca calma, alegría, sin duda me trae buenos recuerdos, me remonta a una etapa suave y confortable de mis años y es justo en estos primeros episodios en donde Rachel avienta una frase que sacude hasta los huesos:

En una plática trivial en donde salen a relucir las cuestiones complicadas de la vida a las que se tienen que enfrentar al día siguiente

- ¿Cuándo se complicó tanto la vida?

- No lo sé

- ¿Recuerdas cuando estábamos en la secundaria?

- Sí

- ¿No pensabas que conocerías a alguien, te enamorarías y eso sería todo?

- Jamás pensé que estaría en esta situación.

Y entonces, ¡Boooom!, me hizo todo el eco del mundo.

Tal cual como pasan en las películas tuve una regresión a la velocidad de la luz a cuando estaba en secundaria, a cuando la vida de adultos se veía muy lejana y sí cuando pensaba que cuando “fuera grande” el lío sería encontrar alguien con quien casarte y donde trabajar, ¡ja! Bendita inocencia.



Y sí, jamas pensé que estaría en esta situación; a mis 33 años, un sábado cualquiera, permitiéndome establece mi horarios y prioridades, llenando mi propia casa de mi, sin piso laminado, sin closets, con un espacio maravilloso al final de la pequeña construcción lleno de aire y luz que aun se mantiene en blanco, virgen, con graba en la superficie y el deseo en mi mente de convertirlo en una hermosa terraza en donde poder invitar a mis familia y amigos al “brunch” dominical, creo que esa será mi parte favorita de la casa, aún tengo pocos muebles y toda la ilusión de hacer este mi hogar.

Enfrentándome a una de las rupturas más transcendentales de mi vivir, sin él, con quien compartí 12 años de mi vida, 5 viviendo en matrimonio y hoy, preparándome para ser una mujer divorciada, digo si es que hay preparación para eso porque el divorcio es de esas cosas en la vida que sí bien sabemos que existe damos por hecho que es remota, cuando uno se casa nunca piensa que es para divorciarse.

Con un trabajo que amo, que me hace más amables, estresantes y divertidos los días, que reta mi capacidad de resolución y de organización constantemente, que me ha permitido vivir con comodidades y y conocer la satisfacción de los frutos cosechados.

Amando y valorando a mis papás con mayor conciencia, entendiendo que ellos también se equivocan y no desde una posición de juzgarles o criticarles sino por el contrario, entenderles y asumir ahora mi responsabilidad como adulta, esta en mis manos sanar las heridas o “traumas” que tal vez generaron en su afán de ser mejores papás, hicieron lo mejor que pudieron con lo que tuvieron, de saberles humanos, no santos.

Cuando estaba pequeña pensaba que a los 30 tendría resuelta mi vida jaja.

Hoy, a mis 33 siento que estoy volviendo a nacer, siento que estoy conociéndome de nuevo, a veces sigo sin entenderme, sin reconocer quien soy, quiero meterme en una cajita y decir soy esto y esto pero mientras mas crezco siento que ya no quepo en una caja, me encuentro reconociendo mi ser, descubriendo mi llama interna, mi elemento, sigo teniendo miedos como en primera crisis de adultez pero hoy tengo la certeza de que enfrentarlos me llevará más lejos, tengo más dudas pero he entendido que tal vez no todas tengan respuesta y que esta bien, que no todo tiene respuesta, creo que los años han acentuado mi intensidad por vivir y suavizado mi perspectiva de la vida, hoy me estremece ver un atardecer, llagar a casa y meterme sobre las sábanas limpias y frescas, despertarme un sábado tranquila, dormir sin preocupaciones económicas y vaya no es que sea millonaria pero he aprendido a tener una relación sana con el dinero, a veces si fallo y un me aviento la semana previa a que me paguen con 200 en la bolsa jajaja, pero creo que justo de eso se trata de la vida, del constante vaivén del equilibrio, creo que cuando termine de entender que las cosas y las situaciones sólo son, que no es que haya bueno o malo, que el problema no esta en las situaciones sino en cómo decido enfrentarlo, cuando eso suceda podré hacerme la vida más ligera.

Y sí, cuando tenia 15 jamas pensé que estaría en esta situación, no tenía idea de lo poderosos que serían mis decretos internos, en aquel entonces no era tan consiente de que mis elecciones de vida me llevarían a este punto. Jamas pensé que la vida en algún momento se complicaría tanto pero tampoco imaginaba lo maravilloso que resulta la adultez.

Jamas pensé que estaría en esta situación, sin embargo GRACIAS vida, gracias por traerme hasta aquí.



Liz Servin

Octubre 2019

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